Update con más bla bla
A lo largo de este mes y contados veinte días de cruel abandono bloguístico, han sido muchas las veces en que me he sentido tentada a redactar aunque sea unas cuantas palabras para no parecer ingrata. Aún así, las veces en que las vacaciones me han proporcionado su no tan infinito tiempo, no he encontrado tema que me satisfaga, algo que no me inspire a pensar que estoy ofendiendo a los escasos, pero selectos lectores, al obligarlos a leer una enorme lata sin sentido.
En estas vacaciones me he propuesto como ejercicio de salud mental, hacer caso omiso de aquella cuenta regresiva que anuncia la llegada de un difícil y amenazante próximo semestre. Me obligo a situarme en el tangible presente, más que pensar en ese aún lejano futuro. Si lo pienso bien, tiene una lógica tanto zen como científica, pues nada me asegura que ese futuro vaya a apersonarse realmente.
He puesto el cronómetro en modo off, haciéndome incomprensible la oración “cuántos días quedan para…”
He aplicado este razonamiento a cada uno de mis viajes, sin amargarme por “los días que quedan para volver a Santiago”, recogiendo del presente en fotos, anécdotas y recuerdos, lo que se archivará luego en la carpeta “pasado”.
Las Tacas:
Se ha convertido en tradicional el viaje que hacemos mi papá y mi hermana chica a Las Tacas, días antes de Navidad. No es precisamente un panorama que desborde emoción, sino que se caracteriza por ser perfecto para las primeras semanas de vacaciones donde el único deseo que se tiene en mente es el descanso, más allá de las aventuras. Piscina, playa, pelota de voleyball, muchas películas… uno que otro paseo en moto para elevar los niveles de adrenalina y, la guinda de la torta, un paseo al Valle del Elqui.
Argentina y el sur de Chile:
Habiendo acontecido todas las fechas fiesteras, nos alistamos para la verdadera aventura. Mi madre, mi hermana chica y yo recorrimos… calculamos más de 2000 Km. en auto haciendo la siguiente ruta:
- Santiago
- Una noche en Panguipulli
- Trasbordador rumbo a Puerto Pirehueico, donde estuvimos seis días
- Una tarde en San Martín de los Andes, Argentina
- Tres días en Villa la Angostura, Argentina
- De vuelta a Chile, rumbo a Purranque
- Una noche en Temuco
- Santiago
Este viaje será merecedor de ser tratado con más detalle, debido a su riqueza de acontecimientos y anécdotas.
Algarrobo:
No he cumplido aún doce horas desde que llegué a mi casa proveniente de la playa, con lo que no sé si denominar un tostado fascinante o un rojizo chamuscado. De este viaje podría destacar la libertad que implica la no presencia de padres, los lotes de loza sucia acumulándose en la cocina y la cama que no se hizo en toda la semana.
A futuro sólo estudio la posibilidad de ir a visitar nuevamente a mi querida ciudad jardín, para seguir cultivando mi frustración de no ser una verdadera viñamarina. Quizás algún día…
Noticieron tardío de diciembre
En esta edición del tardío noticiero central de diciembre, las principales noticias más novedosas e impactantes…

Aunque parezca imposible, Psicowomen y yo (siempre los psico por delante) hemos vuelto a tener una relación amistosa. No pregunten cuál fue el momento preciso, hora y fecha de la reconciliación pues, al igual que el alejamiento, el acercamiento fue progresivo y lento. Jamás he sido partícipe de esas dramáticas rupturas no verbal o verbalmente pactadas.
Luego de un período de despavoridas huidas ante su presencia, sobrevino un tiempo de cordialidad, pero últimamente me he visto ante la extraña presencia de una relajada amistad bajo agradables términos. No siento la necesidad de poner cara de fastidio al oír su personal ring tone sonando el mi celular, quizás porque no es música de todos los santos días. Incluso he dejado de recibir comentarios de mi familia tipo… “¿qué hace Psicowomen acá?” las veces en que ha venido a mi casa.
Vamos con otros hechos…
Hoy, 7 de diciembre, es oficialmente mi segundo día de vacaciones. Es ésta la razón por la cual, después de un semestre con seis ramos, al fin tengo tiempo de hacer ociosidades tales como escribir en esta agonizante página.
Salvo los infaltables tropezones, logré aprobar mis seis ramos con dignidad… a manera de resumen:
Objetivo y Métodos de Investigación Social: la historia más rescatable, extraña e hilarante del semestre fue cuando, luego de una reunión de grupo con el profesor, éste me pidió que me quedara un segundo más con él en su oficina, para hacerme saber su preocupación por mi cara de “estoy deprimida y no sé qué hago estudiando esta carrera” durante su clase… Tuve que limitarme a responderle que no me pasaba nada, porque no habría sido muy amable de mi parte decirle “profesor… su clase es tan, pero tan fome, que esa es la verdadera razón de mi falta de entusiasmo”. Es imposible decirle eso siendo él tan simpático y preocupado…
Teatro Chileno e Hispanoamericano: el término de este semestre fue la obra que tuvimos que presentar con mi hermana (sí… tomé un ramo con mi hermana) este martes, a manera de prueba final. Estaba la opción de rendir una prueba escrita y yo me metí en este cachito para evitar darla debido a que ésta habría sido en una fecha bastante inapropiada para mi agenda universitaria. A pesar de lo precario de mi papel (tres líneas además del poco merecido título de directora), mis amores por las artes teatrales son sólo como espectadora, por lo que no fue mi actividad favorita para terminar este año. Finalmente todo salió bien, no hubo “chascarros”, a la profesora le gustó la representación e incluso tuve cierto público gracias a Psicowomen que escribió en su nick de MSN la noche anterior, “mañana a las 14.30, Dani Cori se vuelve famosa”.
Narración Radial: una de las mejores experiencias de este año fue la posibilidad de hacer tres programas en una radio comunitaria. Fue estresante y tuve que lidiar con una colocutora a quien tenía que empujar y presionar constantemente para recibir un mínimo de cooperación de su parte, pero le dio un giro en 180º a mi percepción laboral… ¿Dani locutora de radio? No puedo dejar de mencionar que mi voz me convirtió en la narradora oficial del ramo…
Seminario de A.L en el S. XX: Todo parecía ir viento en popa, con promedio 5,5 y un 5,0 necesario para eximirme. Necesitaba un 4,0 en la última prueba y aún cuando había tenido el tiempo suficiente para leer como la mitad de los textos, mitad que ni siquiera pude estudiar, me sentía bastante confiada de que recibiría un azul. Un 3,5 me bajó el promedio a 4,8, viéndome obligada a rendir examen oral… yo y tres profesores. La noche anterior me pasé todo tipo de rollos desencadenados por el miedo al examen. No me echaría el ramo, aún con nada de tiempo para estudiar, pero la humillación de sentarme frente a los tres profesores sin saber nada…
Todo salió bien, considerando lo malas que estuvieron todas las notas de la gente que tuvo que dar examen. Todo salió bien, aunque un tanto al revés de lo que esperaba. En la última materia, donde no sabía nada y de hecho, la pregunta que me hicieron al respecto era de un texto que jamás leí, fue donde recibí las felicitaciones del profesor por mi buena respuesta… no sabía nada y apliqué cosas que aprendí en otros ramos. En la materia donde me sabía todo al revés y al derecho, en cambio, me preguntaron LO que no sabía.
Ética Periodística: logré dar una buena impresión ante mi tía (la profesora). El viernes pasado fue el examen oral con ella. Estudiamos hasta las 4.00 a.m., también me quedé dormida en el sillón durante media hora, pero luego de dos horas de sueño aún fui capaz de dar un buen examen.
Teoría de la Noticia: fue mi mayor preocupación a principios de semestre, pero lo terminé magníficamente con mi examen del lunes. Un 6,5… “La veo sorprendida… parece que voy a tener que bajarle la nota”, me dijo la profesora cuando vio la cara que puse. Ahora cometí la frescura de postular a la ayudantía de ese ramo. Veo difícil que me la den, pero no pierdo nada al probar.
Terminó este año universitario y aunque feliz de no tener que escuchar el despertador cada mañana, no me termino de convencer de que tengo que estar feliz por las vacaciones. Quizás porque el próximo semestre empiezo a hacer taller y eso implica tener que dejar de lado mi personalidad de pollo para llamar y entrevistar políticos. Puede ser también porque estas vacaciones no prometen ser entretenidas. Mi mamá no me dejó llevar a alguien a Maitencillo y eso significa adiós salir a bailar, hola diez días soportándola. Esperaba se repitiera algo parecido al año pasado…
Re

Hago los últimos esfuerzos para revivir, resucitar, re... este blog. Una mísera paginita a la que ya le tomé cariño. ¿Dos meses han pasado sin escribir?
Dos meses de Dani locutora de radio, Dani cumpleañera, Dani non sleep at all... en fin. Muchas Danis reunidas.
Hoy soy Dani que recuerda por qué había dejado de tomar y que no ha podido moverse en todo el día por las repercusiones de la náusea de la noche anterior, causada por... ¿Dos piscolas? Sí... la falta de training.
Adiós agosto con Reto Finger
Es primero de septiembre y el querido mes de los gatos, para despedirse, me mojó ayer de pies a cabeza. Hoy, el noveno mes comenzó con un sol radiante…
Seis ramos… el doble que el semestre pasado. Si me lleno de actitud cheerleader digo… “me agrada mantenerme ocupada”, pero en otros momentos sólo extraño tirarme en mi cama a ver tele… como ahora, que al fin viernes.
Esta semana si que no tuve el agrado de disfrutar de la programación televisiva… ni siquiera durante el fin de semana. El sábado disfruté de una agradable visita viñamarina que me mantuvo ocupada (hasta cocinándole pues) durante todo el día y apenas llegué de vuelta a mi casa, fui raptada por los amigos de mi vecina que andaban de juerga… no volví hasta las 6 a.m.
El domingo, supuestamente debía estar a las 13.30 donde mi papá, para almorzar. A las 13.00 me despierta mi mamá… “¿Daniela? No ibas a ir donde tu papá hoy?”… &%·$()&%(/
Volví a mi casa a hacer un trabajo que me tuvo despierta hasta las 3.00 a.m. Al menos al día siguiente tenía clases recién a las 15.00, así que no me preocupaba dormirme tarde… a las 9.30 a.m. me despiertan con el agradable mensaje de mi madre demandando que fuera al supermercado… $&%$·%&%(/&(/&$%/%(/&&/$&%$&%$
Pensé que al menos en la tarde tendría tiempo para descansar… ¡wrong! “Daniela, recuerda que en una hora más nos vamos donde el Germán… es su cumpleaños”… fue el recibimiento.
El martes tenía que revisar unos sesenta journals para un trabajo y por si fuera poco, no los encontré en la biblioteca de la universidad. Estaba empezando a darme por vencida cuando la bibliotecaria me pescó y me dijo… “encontré los libros… están en el campus San Joaquín”… %&/$&%$((//)(&%$%
Así que para allá fui y estuve unas dos horas metida en la biblioteca revisando journals y yendo a la fotocopiadora con kilos y kilos de libros. Luego, estuve hasta casi las 4.00 a.m. escribiendo un maldito índice… todo para un ramo que es de materia tan fácil y tan fome que lo compensan con un montón de trabajos.
Miércoles… trabajo de Narración Radial. Jueves, tenía que ir a una obra de teatro… “Nadar como perro”, de Reto Finger, un dramaturgo suizo. Apenas alcancé a pasar a mi casa a almorzar (almuerzo-once a las 17.30 de la tarde) y partir al Goethe Institut, en pleno centro de Santiago… esto no significa que ir al centro sea una aventura… si lo fuera, todos mis días serían un safari, pero este caso fue la excepción.
Lo verdaderamente emocionante, es conseguir a) estacionamiento o b) transporte a altas horas de la noche. Mi táctica era la siguiente: dejar el auto en el estacionamiento del cine que está cerca del metro y llegar en el cómodo subway hasta el teatro. Mi plan iba viento en popa, hasta que llegamos al teatro, empapadas y descubrimos el pequeñísimo tiny tiny error que cometió mi querida hermana… la obra no empezaba a las 20.00 p.m., sino a las 22.00 p.m.… “Es que se parecen tanto…”.
Sin contar el hecho de que no tenía tiempo ni paciencia para hacer hora, sería más complicado a esa hora conseguir transporte y además temía que fueran a cerrar el cine y mi pobre vehículo se quedara encerrado y abandonado. La más sabia pero aún arriesgada decisión era aprovechar las dos horas libres en ir a buscar el auto y aventurarme a encontrar estacionamiento en el centro.
Logré tan difícil misión sin evitar perderme antes… el problema era que el estacionamiento cerraba a las 00.00… ¡¿Por qué &$&%%(/ hay tanto movimiento a esa hora en el centro si todo está cerrado?!
La obra no empezó puntual y yo cada vez más nerviosa de que no terminara a tiempo para que mi auto no quedara encarcelado y nosotras tiradas en el centro sin manera de volver… o quedarme sin ver el final de la historia. Por suerte, algo salió bien y a las 11.30 ya estábamos aplaudiendo a los actores que hacían reverencia luego de presentar tan horrible obra (con ciertas cosas rescatables, claro, pero en general la encontré como el lollypop).
Dato freak: me encontré con la única de mis compañeras del colegio que no he visto más de una vez desde que me gradué. Claro… el Goethe Institut es la cuna de los intelectuales alemanes y ella es la reina de los intelectuales alemanes.
Dato freak Nº 2: Reto Finger estaba presente e hizo reverencia al final de la obra. Era el clásico suizo-con pinta de joven rayado-cabello y lentes de científico loco-que da la vuelta por el mundo… notable Reto Finger, desde el nombre hasta la pinta.
Bizarro World

El episodio de ayer fue sólo un previo aviso. La micro que me llevaba de vuelta a mi casa pasa frente a la casa de un amigo que, ante su compromiso amoroso, hace mucho que no he podido ver. En las cercanías de su hogar, vi a alguien que, según yo, era igual. Luego de mucho dudarlo, decidí llamarlo. Tanto tiempo había pasado desde que no hablábamos por teléfono que su reacción fue: “Pensé que alguien se había muerto que ocurrió el milagro de que me llamaras”… “Te llamo para hacerte una pregunta… ¿estás estos momentos caminando por Av. Colón, cerca de Manquehue?”… “Ehm… no, estoy en la U”…
Pero lo verdaderamente sorprendente comenzó hoy aproximadamente a las 10.00 a.m., hora a la que llegué a la universidad y tuve un pequeño encuentro automovilístico. Al querer ingresar a la calle principal del campus, una enorme camioneta conducida por un señor de calva cabeza, se poso justo a mi lado, obstruyendo mi vista… Siempre he sido enojona para manejar, pero nunca he llegado a gritarle directamente a quien me haga enojar. Finalmente el conductor me hizo un ademán de que siguiera (yo pensaba que él quería adelantarme) y hasta ahí llegó el encuentro… lo había dado por olvidado cuando, estando yo sentada en la sala, entra el profesor… y era la misma calva cabeza que obstruía mi vista, subida en esa colorada camioneta… sólo ruego que no haya tenido el tiempo de reconocerme.
Este curso es dictado por tres profesores y yo tenía claro que no iba a pasar desapercibida porque otro de los docentes fue profesor de otro ramo que tomé el semestre pasado. Cuándo pasó por primera vez la lista en esta clase, le preguntaba a cada uno de qué carrera venía… a mí no me tuvo que preguntar. Levanté la mano al escuchar mi nombre e inmediatamente dijo “periodismo”… asentí.
Pero aún no he llegado a la parte más jugosa de la historia. En pleno flujo de alumnos previo a que comenzara la clase, entró a la sala quien jamás habría esperado que fuera mi compañero en este curso… el mismo personaje que hace una semana, con aquella impresionante muestra de personalidad, se sentó junto a mí a conversar, siendo ambos dos perfectos desconocidos. No sé si se debió a lo bizarro de la situación o al Síndrome de Carrera de Mujeres, pero no pude hacer otra cosa que ponerme roja, fucsia y azul y sufrir de un ataque de risa. La Nati, que estaba sentada al lado mío, llegó la siguiente sabia conclusión: “Dani, sólo a ti te pasan esas historias tan lapsus…”.
Pero habiendo recobrado los veinte años que tengo encima, fui capaz de saludarlo de lejos cuando terminó la clase. Luego volví a perder cinco años y sufrí de un segundo ataque de risa.
El broche de oro ocurrió en mi viaje de vuelta a casa. Los cantantes de micro no son la gran novedad, pero este fue del todo particular: se subió y comenzó a cantar Axe acapella. ¿Nadie le dijo que la nueva moda es el reaggeton? No te quedes en el pasado, baby… Minutos después, veo al pololo de mi hermana caminando por la vereda opuesta… bizarro considerando que estamos en una ciudad de cinco millones de habitantes…
Para terminar, debo expresar una duda que me ha estado dando vuelta todo el día: ¿Qué hace un estudiante de medicina tomando Seminario de América Latina en el S. XX como electivo?
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Una Daniela con dos notas entregadas, tres semanas de clases, cuatro días de descanso por fin de semana largo y en vez de cinco ramos, seis. No me quejo (menos aún considerando que esas notas han sido ambas seises).
Espero que un buen comienzo de semestre prometa buen clima hasta fines de año. Mis ramos, a pesar de exigentes muestran una amistosa cara de benevolencia…
Narración Radial: ha logrado que deje de encerrarme en la prensa escrita y le tome el sabor a la radio, aprovechando mi voz que según muchos es de periodista. La personalidad aún debe desarrollarse, pero vamos en camino.

Ética periodística: tengo prohibido quejarme por el hecho de que la profesora es mi tía y que, siendo objetivos, no sólo a mí me encantan sus clases, sino a todos mis compañeros (al menos aquellos que se han atrevido a comentarme al respecto).
Teoría de la Noticia: la mala suerte me llevó a sentarme en la primera clase junto a una de las mujeres más conversadoras que he conocido, lo cual terminó en que la profesora nos preguntara si acaso éramos del colegio Villa María (colegio de niñas con cierta fama) y amenazando con que la madame parlanchina y su interlocutora serían las dos primeras en dar el examen oral a fin de año. Aún así, es historia cómica más que trágica y la profesora finalmente confesó que de seguro no se va a acordar para ese entonces.
Seminario de América Latina en el S. XX: no han empezado las clases, así que han sido un par de horas extras para dormir. Por otro lado, el profesor es el mismo de un ramo que hice el semestre pasado y fue el culpable de que me pusiera a tiritar y me enrronchara en el examen oral. Lo divertido es que a través de mi tía él supo de mi crisis nerviosa y se sorprendió luego al ver mi nombre en la lista de este semestre.
Teatro chileno e hispanoamericano: el ramo para descansar las neuronas.
Objetivos y Métodos de Investigación Social: pareciera ser el más aburrido de este semestre, pero se ve compensado por el hecho de que tengo como compañero a quien encontré el más mino, buenmozo, regio, estupendo, churrazo de la carrera, desde que entré hace casi tres años… no sólo como compañero de clase, sino que también el destino, que al parecer está a mi favor por ahora, lo llevó a ser mi compañero de trabajo. Esto de estudiar una carrera de mujeres, hace que mis hormonas se revolucionen ante una presencia masculina, así que hago lo posible por ocultar la emoción quinceañera tanto ante el primer saludo como ante la primera conversación y el tener que leer un texto de a dos con él.
A propósito de hombres, jamás pensé que el conocer a desconocidos sin conocidos haciendo de mediadores ocurririera fuera de las discos o pubs. El viernes, estando yo aburrida teniendo que hacer hora, se sentó un estudiante de medicina al lado mío a conversarme… un perfecto desconocido con quién hable durante media hora o veinte minutos acerca de todo y nada, sin siquiera ahora saber su nombre. Y yo que esperaba por primera vez llegar puntual a mi clase de Teoría de la Noticia y gracias a él no fue la excepción…
Cinco días
Comienza la cuenta regresiva para la vuelta a clases y se presentan los síntomas que avisan he “vacacionado” lo suficiente (lo cual no implica alegría ante el comienzo del nuevo semestre).
* Ya no puedo conciliar el sueño hasta cerca de las 4 am porque mi saldo de sueño pasó del negativo a un positivo que se aleja considerablemente del eje 0, con esas aproximadas diez u once horas diarias.
* Cumplí con las tareas pendientes que jamás pude realizar en período académico, entre las cuales estaban la maratón de “El Padrino” (nueve horas de película en seis VHS… sí… la antigua y casi obsoleta tecnología del VHS) y mi prometido comic en honor al cumpleaños de la Natalie que fue el 17 de diciembre del año pasado (se convirtió en una tradición el que para cada cumpleaños se haga un nuevo número de "Las aventuras del trío dinámino" ) .
* Habiéndome recuperado de mi lesión pude volver a entrenar y de hecho tengo el tiempo para asistir a los tres entrenamientos semanales de hora y media cada uno… no digamos que me toma mucho tiempo caminar hasta la esquina, pero la decisión de partir, considerando el factor lluvia, es el obstáculo.
* Odio cada día más los viernes donde las únicas series que dan en Sony Entertainment Television son esas repetidas y clásicas comedias familiares que no se desvían jamás de su parámetro. Siempre en sus comienzos son la pareja de casados que luego tiene unos cuantos hijos insoportables con los que tiene que lidiar… “Everybody Loves Raymond”, “According to Jim”, “King of Queens”… según tengo entendido, en esta última aún no aparecen los niños.
* Acepto todo tipo de invitaciones con tal de no pasar otro día más encerrada en mi casa. Por suerte no he entrado aún en la etapa crítica donde aceptaría una invitación a un cumpleaños de un bebé con Psicowomen y sus secuaces. Por obligación moral debería asistir, pero en estos momentos estoy maquinando alguna buena excusa.
Pero en resumidas cuentas, agradezco estas vacaciones en las que he podido descansar y hacer tranquila mi crucigrama matutino metida en mi cama (habiendo dejado el alcohol, se convirtieron los crucigramas en mi nuevo vicio). Se viene un semestre pesado en el que tengo que recuperar los ramos que no pude hacer en el pasado pero mi actitud positiva cheerleader piensa que será agradable tener mi mente ocupada (quizás porque así mi madre no se sentirá con el derecho de pedirme lo que sea al verme tan desocupada).
Lo único que aún me hace falta es el mensaje que me pondrá en dos segundos en un bus rumbo a Viña, el viaje que hace tanto que quiero hacer y con más intentos frustrados y desilusiones de promesas incumplidas.
Miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo…